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Los efectos del divorcio en los hijos

Autor:Dolores

Todos sabemos que ante una situación de crisis matrimonial o de pareja los protagonistas no son solo la pareja o el matrimonio que se separa o divorcia, lamentablemente son también los hijos.

En nuestro despacho se nos presentan numerosas situaciones en las que ofrecemos no sólo asesoramiento profesional, sino también ciertas pautas de comportamiento en relación a los hijos en las situaciones de crisis y cese de la convivencia.

Por tanto es indudable que aunque solo sea en términos cuantitativos es necesario atender y prevenir los efectos que el divorcio puede tener en los hijos.

¿Qué factores afectan a nuestros hijos?

A la hora de analizar que afecta a nuestros hijos en el divorcio hay que contemplar no solo factores meramente emocionales si no también otros más materiales o sociales como: la perdida de nivel económico, el cambio de colegio, residencia, amigos, una convivencia en algunos casos forzada con uno u otro progenitor.

No siempre el reparto de la custodia coincide con lo que el menor quiere.

La pérdida, como consecuencia de ese reparto, de la convivencia y relación con uno de los progenitores.

La existencia de nuevas parejas.

Todo ello no es fácil prevenirlo pero conociéndolo, siendo conscientes de esas cuestiones podrán paliarse, intentado llegar a acuerdos, que es lo que promovemos en el despacho que mitiguen esos “daños” propios de la situación de divorcio.

divorcio e hijos

Pero los más importantes que muchas veces no salen a la luz son los efectos emocionales.

El divorcio siempre, por muy amistoso que sea, conlleva cierto nivel de conflicto, de “mal rollo” entre los padres.

Algunas veces uno de los miembros de la pareja no acepta el divorcio y cae en depresión, o se muestra irritado. Indudablemente esto se traspasa a los hijos.

Efectos del divorcio en los hijos

Se han realizado muchos estudios en los que se analizan los efectos del divorcio en los hijos y de entrada, pudiendo señalar los siguientes:

  • Bajada en el rendimiento académico.
  • Peor autoconcepto
  • Dificultades sociales
  • Dificultades emocionales como depresión, miedo, ansiedad,…
  • Problemas de conducta.

De tres a cinco años:

  • Se creen culpables por no haber hecho la tarea o no haber comido. Su pensamiento mágico les lleva a tomar responsabilidades tremendamente imaginarias.
  • Temen quedarse solos y abandonados. Hay que recordar que en estas edades los padres constituyen el universo entero de los niños y que la relación en la pareja es el medio en el que ellos están cuidados y mantenidos.

La edad más difícil es de 6 a 12 años.

  • Se dan cuenta de que tienen un problema y que duele y no saben cómo reaccionar ante ese dolor.
  • Creen que los padres pueden volver a juntarse y presionan o realizan actos que no llevan más que a un sentimiento de fracaso o a problemas adicionales en la pareja.

Los adolescentes experimentan:

  • Miedo, soledad, depresión, y culpabilidad.
  • Dudan de su habilidad para casarse o para mantener su relación.

Rosalia Pensado. Abogada y Mediadora.

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