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El informe pericial psicológico en los procesos de familia

Autor:Dolores

Habitualmente y cada vez con mas frecuencia se recurre al dictamen, no vinculante, de expertos, psicólogos forenses.

Para evaluar las competencias de los progenitores, sus capacidades y el desarrollo emocional y necesidades del menor para establecer cual es el régimen de custodia más adecuado.

La evaluación del menor

Es muy frecuente que el menor se vea obligado, en muchas ocasiones por la actitud de uno de los progenitores inconsciente o consciente en otras ocasiones de hacerle participe del conflicto.

O dicho de otro modo de no preservarle del mismo.

En esas ocasiones el menor se ve obligado por no defraudar o “enfadar” a uno de los progenitores a decir o hacer lo que sabe que éste espera de él.

O tomar partido por él.

menores en procesos de familia

En términos forenses estamos ante una “instrumentalización” del menor, termino que particularmente me resulta muy gráfico.

¿Qué es importante evaluar?

Y donde podemos encontrar el origen a este desequilibrio emocional del menor, se trata de evaluar cual es el origen

Pueden ser algunos de estos motivos.

  • Cuando los menores, los hijos, presencian las discusiones matrimoniales previas a la separación o divorcio.
  • Cuando un progenitor habla con el menor refiriéndose al otro progenitor en términos de falta de respeto, de menosprecio, de descalificación.
  • Poner en conocimiento de los hijos información de las circunstancias del divorcio que deben ser preservadas, como supuestas infidelidades, temas económicos, incumplimiento de obligaciones parentales, etc.
  • Cuando se trata de convencer al menor acerca de la conveniencia de quedarse con un progenitor, a fin de que este se posicione.
  • Cuando se trata de posicionar al menor en contra del otro progenitor de manera claramente intencionada evitando que el hijo o los hijos se relacionen con el padre, obstaculizando las visitas, impidiéndolas bajo diversas artimañas para luego decirles que el progenitor está ausente y no se preocupa de ellos.
  • No darse cuenta de las verdaderas necesidades del hijo, y tener solo en cuenta las propias conveniencias e intereses.
  • Implicar al menor en el conflicto, informándole y hablándole de las cuestiones en las que no están de acuerdo e intentar que sea el hijo quien de alguna manera con su decisión ponga fin a esas diferencias. Con lo que le estamos dando al menor una responsabilidad que no le corresponde.

Estas actuaciones como he indicado al principio no siempre son intencionadas.

Muchas veces uno de los progenitores no es consciente de que con su actitud, a veces de una forma victimista, o simplemente traumatizado o sobrepasado por una situación que tiene que manejar, se comporta así con los hijos.

Comentando sus circunstancias en voz alta, lamentándose, de “tú a tú”, haciéndoles partícipes de la situación, de sus miedos, etc.

Es importante la evaluación del menor cuando se sospecha de interferencias parentales.

Que el psicólogo sabrá detectar e informar no solo al Juzgado si no a los propios progenitores a fin de solucionar el conflicto preservando a los menores y garantizando su bienestar y desarrollo emocional.

Rosalía Pensado. Abogada y Mediadora

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