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El “buen divorcio”

¿Se puede hablar de divorcios malos y buenos?

Muchos pensarán al leer el enunciado de este artículo que parto, ya de inicio, de una premisa equivocada pues por definición aparentemente no puede haber divorcio bueno.

Pero eso no es verdad. El divorcio es bueno. Y además hay buenas formas de divorciarse: el “buen divorcio” existe.

Desde mi práctica profesional puedo decir que no hay verdad mas absoluta: En todos los casos el divorcio es bueno cuando la convivencia es mala y el mantenimiento de esa convivencia produce daños además a terceros .

Y sí que hay buen divorcio, porque hay formas y formas de divorciarse. Y ésto último depende no solo de la voluntad de las partes, si no de la actitud de los profesionales que asesoramos en estas situaciones. Creedme si os digo que en muchas ocasiones somos precisamente los profesionales los que complicamos esta situación, en la que y de forma absolutamente relevante se impone, mas que la Ley, el sentido común.

Desde mi punto de vista y por mi experiencia en este tipo de conflictos, hay 10 claves para llegar a un “buen divorcio” :

1.-  Desjudicializar el divorcio:

Es algo más que un proceso legal. Hay emociones, sentimientos… Por lo tanto es un  proceso emocional que vincula tanto a las partes, la pareja como a los hijos.

2.- El divorcio en sí no es malo:

El divorcio únicamente es malo cuando perjudica, sea en el modo que sea, a los hijos.

3.- En el divorcio no se deben buscar culpables.

Debemos buscar una vía que facilite el diálogo para buscar el consenso o el mutuo acuerdo

4.- El divorcio debe implicar ruptura de vínculos únicamente entre la pareja

Los hijos no se separan o divorcian. Nuestro objetivo primordial debe ser que estos sigan teniendo en la medida de lo posible el mismo vínculo afectivo que tenían antes de la ruptura.

5.- Los hijos no son propiedad de los padres.

Ni de la madre, ni del padre.

Las actitudes que tienden a excluir, en cualquier aspecto y de cualquier modo a uno de los padres no conllevan mas que a un serio perjuicio para el desarrollo, presente y futuro, de los hijos.

6.- El divorcio no significa cambio alguno en las obligaciones y responsabilidades respecto de los hijos.

Es obvio que siguen siendo nuestros hijos, y que nosotros seguimos siendo sus padres.

Y debemos atenderles y responsabilizarnos de la misma forma que antes de la ruptura, salvando el cese de la convivencia y el que uno de los progenitores indefectiblemente ya no vivirá en el domicilio familiar.

7.- El divorcio bueno es casi 100% una sola cosa: respeto

El respeto entre la pareja. El respeto entre los progenitores; el respeto al otro. El respeto a los hijos.

8.- El  buen divorcio conlleva una buena relación con los hijos.

Efectivamente. Debe preocuparnos que estas relaciones estén presididas por la calidad y no por la cantidad. Perder de una vez de vista el prejuicio del “yo quiero pasar mas tiempo con mis hijos” De que sirve pleitear por pasar cuatro horas cada dia con los hijos si no hablamos, compartimos tareas, juegos y actividades con ellos?

9.-  el buen divorcio debe evitar la manipulación o utilización de los hijos en cualquier forma.

No me refiero a casos tan evidentes como la alienación parental, me refiero a casos en los que la manipulación es mucho mas sibilina, sutil, y a la larga mucho mas perjudicial. La forma de combatirla es la implicación, participación, y corresponsabilidad de los dos progenitores  en todos, absolutamente todos, por vanales que parezcan, los asuntos relacionados con los hijos a traves de la comunicación y dialogo constante entre ellos.

10.- Y por ultimo para un buen divorcio es imprescindible ESCUCHAR:

Escucharse entre las partes, pero sobre todo es imprescindible que nosotros los profesionales a quienes acuden para asesorarse les escuchemos. Y no es gratuita la observación.

En multitud de ocasiones me he dado cuenta que una buena “escucha activa “ propicia el dialogo y comunicación entre ellos sobre todo en la primera visita al despacho. Dejemos de lado la catequización y la vasta información sobre tramties y demás cuestiones legales en ese primer momento y escuchémosles atentamente. Y procuremos que ellos, las partes, sean conscientes de que les estamos prestando la máxima atención.

Rosalia Pensado (Abogada)

www.rosaliapensado.com

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